8 oct. 2013

"EL ALQUILER"

“El alquiler”



Mis tres huéspedes y mi único amigo se quedaron fuera en el vestíbulo, mientras yo inspeccionaba brevemente el apartamento.

Hacía unos meses que estaba vacío y aunque mi mujer y yo lo habíamos adecentado después de que se marcharan los últimos inquilinos, quería abrir las persianas para que la luz del sol otoñal inundara el salón y también el resto de la casa.

Mi amigo Antonio me había dicho que la gente a la que le interesaba el alquiler por un año eran de fiar, viejos conocidos de su pueblo. De otra manera yo no me hubiera decidido, es más, quería vender, después de aquel desastre que nos había dejado el ultimo vecino. Pero un año pasa pronto se podía intentar de nuevo, venderíamos más tarde.

Olía a cerrado, fui abriendo todas las ventanas del apartamento, inclusive las de la cocina, el dormitorio de servicio no tiene ventana a la calle, solo un pequeño tragaluz que da al patio de vecinos, encendí la luz, enseguida me di cuenta de que algo no estaba en su sitio. Yo tengo una gran memoria fotográfica. Era la silla, la ultima vez estaba justo al lado de la cama, ahora estaba debajo del ventanuco y este, abierto de par en par.

Y...¿esas manchas? Me puse las gafas. No, no podía ser, las limpié con la corbata y me las puse de nuevo... Un reguero de pisadas de color rojo intenso salían de debajo de la cama, seguían por el suelo de la habitación y escalando por la silla se perdían en la ventana.

Pasaron unos minutos, quizá segundos hasta que reaccioné. Me puse de rodillas y levanté con precaución la colcha que cubría la cama. Cuando vi la cabeza ensangrentada el terror me superó, y quise gritar ¡Antonio!. No lo conseguí, mi garganta no lograba emitir sonido alguno.

Esto es lo que conté a la policía. Han pasado seis días desde aquello y no se ha encontrado el resto del cuerpo, tampoco pistas ni huellas de ningún tipo. La policía me ha citado para declarar nuevamente, ya es la tercera vez y por alguna razón que no alcanzo a entender, sospechan de mí.

Antonio me ha aconsejado que lleve un abogado conmigo.



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Han sido días, semanas, difíciles. Mi abogado ha conseguido sacarme de la prisión por falta de pruebas. Ahora toca empezar de nuevo. Sé que llevará un tiempo, pero conseguiré que mi mujer vuelva a mí con la lección aprendida.

Sí o sí tendrá que olvidar al que fue su amante. No le queda otra.



Octubre 2013 M. L. Pino



3 comentarios:

  1. El curso de escritura comienza. Esto es lo que, siguiendo la frase de entrada que el profe ha pedido, "Mis tres huespedes..."etc.
    Mi cabeza loca acaba de parir.Lo cuelgo para que reviva el blog. ¡Animaros y escribir! Marisa

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  2. Hola, Marisa,
    acabo de leer el relato. Se nota que lo has escrito en caliente, porque el misterio se desvela demasiado pronto. Falta el factor sorpresa, y debería estar mejor ordenado y construido. Si querías escribir un relato policiaco, sobra la conclusión del final. El abogado no es importante, es un lastre que no sé qué hace al final del relato. Y los detalles por gotas, no de sopetón, porque no queda claro quién se ha cargado a quién. Pero doy el intento por bueno.
    Abrazos, H.

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  3. Jo!! Felipe ¡Siempre estás ahí, agazapado...!
    Me alegro que sigas adicto a nuestro blog.
    Te dire , que efectivamente lo escribi de tirón. Ni quería hacer un relato policiaco ni nada, yo solo me dejo llevar por la frase de principio y sale lo que sale.. Tampoco quiero desvelar quien es el asesino, pero presumo que es el marido...No he dejado que el relato siguiera por falta de tiempo. Eso es todo.
    M.

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