7 may 2014

Era una noche del mes
de mayo, azul y serena.
sobre el agudo ciprés
brillaba la luna llena,

Iluminando la fuente
en donde el agua surtía
sollozando internamente.
solo la fuente se oía.

Después, se escuchó el acento
de un oculto ruiseñor.
quebró una racha de viento
la curva del surtidor.

Y una dulce melodía
vagó por todo el jardín:
entre los mirtos tañía
un músico su violín.

Era un acorde lamento
de juventud y de amor,
para la luna y el viento,
el agua y el ruiseñor.

“El jardín tiene una fuente
y la fuente una quimera …”,
cantaba una voz doliente,
alma de la primavera.

Calló la voz y el violín
apagó su melodía.
quedó la melancolía
vagando por el jardín.
sólo la fuente se oía.
             (Del gran Antonio Machado a Juan Ramón Jiménez)

Para ti, NUESTRO GRAN ANTONIO.

Serás esa fuente que siempre se oirá en nuestros corazones.

Maribel

4 may 2014

Tusitala querido...

Llegaste a nuestras vidas a golpe de libros y letras
Buenos ratos, copiosas viandas y viejos vinos al lado de singulares amigos
Mucho de lo que fantasear, tanto de lo que hablar...
Buenos tiempos para la lírica.
Tusitala querido.
Y ahora...
¿Quién nos va a contar historias en las que todos parecen ser pero no son
y nadie es lo que parece?
 ¡Esa era tu especialidad!
Pero finalmente y en un afán de seguir al pié del cañón, te convertiste en lobo.
Y con eso nos quedamos.
Siempre serás nuestro lobo feroz favorito.
Te queremos

´´ADIÓS LOBITO. ADIÓS´´

    Antes de la llegada del verano, en plena primavera, te vas.
    Cuando el campo está más bonito que nunca.
    Cuando los pájaros hacen sus nidos y las hormigas salen de sus laberínticos hogares...Tú nos dejas.
    ¡Y quedan tantas cosas pendientes!
   El libro de relatos cortos a tres manos (Lupe tú y yo) sobre un mismo personaje y desde tres puntos de vista...¿Te acuerdas?
   Nuestras partidas de golf. En las que me darías clases magistrales...
   Un buen tapeo por aquí o allá. Una conversación sobre esto o lo otro.
   Pequeñas grandes cosas que tenemos que posponer.

   Dejas unos hijos. Seguro que algún árbol habrás plantado. Pero nos privaste del libro.   
   Tuviste una ocasión de participar en el de los Zarigüeyos, y no quisiste por solidaridad. Algunos sabemos con quien...Generoso y recto. Siempre me gustó tu manera de ver las cosas.
    Nos hemos dicho ADIÓS, sin decir nada. Me miraste un momento, con intensidad. Seguro que quisiste hablarme, pero no era necesario. Las palabras a veces no expresan nada.
    ¿Sabes? En ese momento descubrí que tus ojos eran negros, muy negros y penetrantes...
    Eran los ojos de un LOBO BUENO. Que no se come a la abuelita ni a nadie. Que no es el del cuento, ni tampoco el de mi relato.

    Yo seguiré escribiendo en tu blog. Ese que creaste y que nos dio tantas satisfacciones a los Zarigüeyos.  No dejaré que muera. Allí siempre vamos a estar todos juntos y revueltos.

     ADIÓS  LOBITO. ADIÓS.

     La abuelita.

                 Mayo 2014
   
  

    

11 abr 2014

“Un huevo de Pascua con sorpresa”



Los niños salieron corriendo de la casa. Aunque el día era lluvioso y triste, ellos, ni lo notaron. Tuve que perseguirles con las botas de goma en una mano y los impermeables en la otra. Su padre ya había puesto el 4X4 en marcha y apenas tuve tiempo de meter todo en el maletero, cuando el coche abandonaba el jardín para dirigirse al bosque cercano.

El día anterior, habíamos estado ocultando huevos y golosinas en la zona que considerábamos “nuestra”. Un trozo de bosque que nadie visitaba, quizás por lo difícil de llegar allí, o por lo que fuere. El caso es que estábamos seguros de que todo lo escondido estaría en su sitio para que los chicos lo encontraran.

La mañana la pasé organizando la comida de Pascua, adornando la casa y preparando la chimenea para asar las castañas. El asado estaba hecho del día anterior y solo quedaba preparar unos sándwiches de pepino para el aperitivo. Los padres de Henry no tardarían en llegar y yo no quería dar pie a mi suegra para que pudiera ironizar sobre el desmadre que según “ella” era nuestra casa.

Llegaron puntuales, tanto, que estoy convencida de que estuvieron esperando en el camino antes de llegar a casa para entrar a la hora acordada. Las doce en punto.

Dorothy trajo su famosa tarta de frutas del bosque, y Malcom no había olvidado su botella de “sherry” para el aperitivo.

Enseguida mi suegro se ocupó en extender la mesa del comedor y me ayudó a poner platos, cubiertos etc. Entretanto mi suegra desgranaba todo un muestrario de quejas, dolores y achaques sin fin, mientras miraba de reojo el reloj de la chimenea, en un mudo reproche a los absurdos horarios de comer, que en mi familia teníamos. Afortunadamente la bocina del coche de Martin, nos avisó de que estaban ya entrando en el jardín de casa. Solo eran las doce y media, tardísimo para mi suegra, normal para nosotros.

Martin júnior, había recolectado montón de coloridos huevos y chuches. Su cesta estaba a rebosar. Denis no había tenido tanta suerte. Solo unas cuantas chocolatinas, tres de los huevos decorados por mí y un cuarto huevo sin decorar, este, bastante más grande de lo habitual estaba cubierto de barro y ramas secas. Yo no lo había escondido, no era nuestro, en todo caso del año anterior...Le dije a Denis que lo tirara al fuego o a la basura.

La comida trascurrió placida y agradable. A la hora del coñac, nos trasladamos todos alrededor de la chimenea. Más tarde, después del té, asaríamos las castañas.



Y de pronto...El grito de Dorothy fue terrible, se había levantado del sillón y señalaba la chimenea con un dedo sin poder articular palabra. No sabíamos que pasaba, pero intentamos calmarla, ella, siguió haciendo grandes aspavientos, y empezó a retroceder tratando de escapar. En su torpe huida se enredó con la alfombra, y su cabeza fue a dar contra el cubre fuegos de bronce de la chimenea. Allí mismo dejó todos sus achaques para siempre.



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La extraña criatura, nacida al calor de la lumbre, está siendo estudiada por científicos especialistas de la N.A.S.A. Estos aun no han determinado a que especie pertenece.

Denis insiste que es su “Gremlin” y quiere recuperarlo a toda costa. Mientras tanto, le hemos comprado una iguana para que se consuele. La llama Dorothy.



M.L. Pino Abril 2014

20 mar 2014

EL JARDIN DE LOS RECUERDOS

“El jardín de los recuerdos”



En “El jardín del Capricho” te topas con todo tipo de plantas, árboles, arbustos. Habitantes peludos de cola larga, pájaros, e insectos y los festivos también con los HUMANOS.

Me dirijo al muro que da a la carretera. Estoy segura de encontrarlas allí.

Esta parte del jardín no es muy conocida, o quizás no es tan apetecida como las zonas de paseo. Esta hay que buscarla, hay que desearla. Yo cada primavera vengo a ella, y rastreo en mis recuerdos mezclados con el perfume de entonces.

Los rosales trepadores cubren la tapia, al otro lado, los coches, las motos, el otro parque.

Los capullos están a punto de abrirse, a punto, pero no lo han hecho. Aspiro el aire, deseosa de que su perfume penetre en mis pulmones. Intento vano, lo sé, pero yo sigo en mi empeño de que las rosas de té, me indiquen con su fragancia, que están aquí de nuevo como cada año. Ansío el aroma de mi niñez.



Entonces teníamos tres o cuatro rosales de los llamados de té. Igualmente trepaban por la tapia (en este caso divisoria con el chalet de al lado) Eran unas rosas más bien escuálidas, con muy pocos pétalos. Realmente no eran muy bonitas. En otro lugar del jardín, papá cultivaba otro tipo de rosas, mucho más apretadas, coloridas, magnificas. Pero no olían igual. El perfume exquisito era el de los rosales amarillos.

Y aquí estoy de nuevo, con la estación recién estrenada, reviviendo aquellos años de niña, de adolescente. Y oigo a mi padre “Corta unas cuantas a mamá, ya sabes que son sus preferidas” Yo apartaba las telas de araña que las defendían bravamente de su más que posible amputación, y siempre me pinchaba al cortar cada tallo, e invariablemente chupaba la gota de sangre de mi dedo, con ese raro sabor a no se qué.



En un recodo de la tapia descubro las primeras rosas abiertas, son pequeñitas casi raquíticas, me acerco y casi tengo que ponerme de puntillas para llegar a ellas, también hay telas de araña, pero no las destruyo, pongo mi nariz entre sus pétalos, el perfume es muy tenue, nada que ver con el de antaño, aun así, aviva mis recuerdos, las acaricio con disimulo, miro a un lado y a otro, no hay nadie por allí. Saco mis pequeñas tijeras y corto tres rosas amarillas, las escondo en mi bolso y escapo con mi pequeño botín. Por el camino tengo que chupar la sangre que resbala de uno de mis dedos.

Hace un día estupendo para ir al otro jardín en el que descansa mamá...



M. Luisa Pino

Marzo 2014

14 dic 2013

Don Quijote (monólogo)





-¡Ay Sancho! Mi viejo y querido Sancho ¿Sabes qué? Estoy melancólico, triste como perro que ya no puede correr detrás de los conejos, ni siquiera de los gatos y achacoso y viejo ya, solo los sueña. Sí, me siento así y no se por qué...Quizás el saber que ya termina otro año me pone triste, me pregunto si en el que viene, las gentes seguirán sabiendo quienes somos o si olvidaran nuestras proezas, nuestras aventuras, si en algún momento dejarán de identificarse con nosotros y de ver en ti y en mí a cualquier español de ahora o de antes.

También las nuevas generaciones me preocupan, igual ya no leen nuestras aventuras. Ahora están demasiado ocupados con las tablets, los móviles y tanto cachivache que les entretiene y pienso ya, nunca les interesarán las hazañas de los caballeros andantes. Ellos ahora tienen héroes extraños, que cuanto más feos son y más barbaridades hacen más admiradores tienen... ¿Sabes? Estoy seguro que piensan que nosotros estamos trasnochados.

Y luego está eso de cambiar cada poco de formas de estudio, para mí, que cada vez van a peor...¡Fíjate que ahora solo estudian su historia y geografía local! No les interesa para nada lo que ocurre fuera de su provincia, que ahora la llaman Comunidad, sabe Dios por qué... ¿No es de locos? Tu piensa que ahora no quieren saber nada del río que no pasa por su pueblo y si pudieran, no dejarían que el suyo siguiera su curso hacia otra “comunidad”...¿No crees que están chiflados?

¡Con lo bueno que es compartir, conocer otros lugares, otras gentes y sentirlas como tuyas y salvar bellas damas de peligros sin fin y siempre dentro de esta querida tierra, que es toda nuestra España! Y recorrerla a lomos de este airoso jamelgo contigo, montando a ese pobre borrico. ¿A que lo hemos disfrutado?. En cambio ahora, los chicos solo piensan en estar conectados a su artilugio último modelo, no les interesa viajar ni frecuentar a nadie y lo más curioso es que creen tener cientos de amigos dentro de esas maléficas máquinas. Y los pobres no conocen a nadie...

No se a tí, pero a mí me gustaría que las gentes siguieran viniendo a visitarnos allá, a nuestra querida tierra de La Mancha y también aquí en Madrid, a estos jardines de la Plaza de España que nos acogen desde hace varios lustros. Que espero no nos la cambian el nombre por algo así como Plaza de la Comunidad Autónoma, de yo que se qué...Porque ¿Sabes? Ahora eso de España, molesta a algunos políticos mentecatos...

Sancho, Sancho, cuanta historia ha pasado ante nuestros ojos, de tantas cosas fuimos testigos desde estos pedestales. Tantos devenires, buenos y malos, que de todo hubo, pero que a fuer de ser sincero yo diría que las más de las veces fueron buenos, porque esta nuestra querida tierra Sancho, con esto que llaman el progreso ha mejorado en muchas cosas. Si amigo, a mi me gusta ser como ahora, estar como estamos, con nuestra diversidad que no es poca, pero sin ser mejores o peores por haber nacido en nuestra querida aldea, en aquel lugar que no consigo recordar el nombre... o en cualquier otro sitio.

Después de todo ¿qué más da? con este mundo que parece se nos ha encogido. Si Sancho, se ha quedado pequeñito...Fíjate, que vienen esas gentes de ojos como rajas de melón recién cortado, de China, que antes estaba lejísimos y ahora, salen de sus casas y en unas pocas horas ya están aquí. Es cosa de magia.

Y esto me hace pensar que somos insignificantes. Antes creía que nuestra tierra era la más grande del universo y yo el caballero más aguerrido de todos los tiempos. Sancho, solo soy un lugareño y nuestra tierra, un granito de arena comparado con el resto del mundo que aunque no lo creas es grande y pequeño a la vez.

Pero todavía hay necios que no lo han comprendido y sostienen que el lugar donde nacieron es mejor que el de al lado y su lengua más bonita y algunos hasta son capaces de matar por esas cosas...Esos me preocupan Sancho, tan trasnochados, tan pueblerinos.

Y a ti ¿Qué te parece todo esto querido amigo? ¿No contestas? Ya veo, los años te han regalado el don de la prudencia...

¡Ay! ¡Qué solo me encuentro a veces en medio de tantas gentes! Y que frío me entra en el corazón cuando olvido que solo soy un pobre chiflado.

¿Otra vez te has dormido? Pues cuando despiertes y veas como te han puesto las putas palomas...



M. Luisa Pino dic. 2013

6 dic 2013

                   “Luces y Sombras”             

    El telón cae y los aplausos del público llenan el teatro. Sube y vuelve a bajar. Ella, continúa tendida en el suelo. Su precioso vestido blanco  poco a poco se  tiñe de rojo y un hilillo de sangre resbala por su corpiño hasta caer al suelo.
    Desde algún lugar escondido entre bambalinas alguien susurra  “Se han pasado con la sangre ¿Cómo limpio yo el vestido para mañana?”
    El telón comienza a subir de nuevo, en ese momento es cuando vuelvo a la realidad.  No sé como, el chico encargado del mismo entiende lo que mis manos dicen y consigo que baje el cortinón.  Me acerco a Yolanda  y la tomo el pulso, es muy leve. En ese momento el punto de luz que nos ilumina se apaga y solo las candilejas dejan entrever lo que es el final de la obra y  el comienzo de una verdadera tragedia.

    Los ensayos habían comenzado tres semanas antes. Estrenábamos a las afueras de Madrid, en uno de tantos teatros que los ayuntamientos patrocinan. Habíamos decidido que haríamos una especie de pre-estreno al aire libre aprovechando un parque que hay en la zona. Queríamos experimentar como el publico de la calle reacciona ante una obra clásica, con una puesta en escena vanguardista.
    Todo fue bien, excepto el calor. En agosto el sol despedía fuego y nos achicharraba a todos por igual. La pobre Yolanda era la que mas lo sufría, con aquel vestido largo, lleno de puntillas y enaguas, tela sobre tela...Aunque se resguardaba debajo de la sombrilla que llevaba, enseguida sus mejillas se convirtieron en dos amapolas y estaba bonita, si, muy bonita a pesar del calor.
    La gente agradecida por la puesta en escena gratis, fue generosa en sus aplausos y esto nos hizo olvidar cualquier contrariedad, que siempre las hay, y satisfechos nos fuimos todos a celebrar lo que parecía iba a ser un éxito seguro. Todos no, Yolanda rehusó venir una vez más...Se marchó con su nuevo novio, el cual no la dejaba ni a sol ni a sombra desde que apareció en su existencia.
    Entre los componentes de la obra, teníamos un pacto, cada cual vivía su vida siempre y cuando no afectara a la marcha del trabajo y aunque el carácter de Yolanda había cambiado bastante desde que conoció a aquel hombre, ella, seguía siendo una buena profesional. Claro que había dejado de ser la divertida compañera de antes, la chica estupenda que me enamoró en el taller de teatro donde nos conocimos años atrás. No había nada que reprochar, si acaso, como podía haberse enamorado de aquel tipo que parecía haber aterrizado de Marte. Pero ese ya no era mi problema. A veces me hubiera gustado averiguar si sabía lo nuestro, si era un hombre celoso. Si la quería tanto como yo la quise...Nunca me atreví a preguntarle nada y el tiempo fue pasando.
    Durante los ensayos en Madrid, tuvimos momentos en los que nos acercamos bastante, casi parecía que habíamos conectado de nuevo, juraría que la chispa había resurgido entre ambos, pero cuando llegaba él, espiando cada movimiento que hacíamos, de nuevo la conexión se cortaba y una especie de frío gélido se instalaba entre nosotros.
     Recuerdo como me sorprendió el día que ensayamos la muerte teatral de Yolanda, el interés que aquel hombre tenía en saber como funcionaba la pistola de fogueo. Entonces me pareció más locuaz que nunca, hasta se enfrascó en una larga conversación con el chico de atrezo que preparaba el arma  y le comentó que quería  dedicarse a los efectos especiales en el mundo audio visual...
    ¿Por qué pienso en  todo esto?  ¿Por qué tengo en mi mente fotografiado aquel  momento? Allí sigue el recuerdo congelado en mi memoria y aún puedo ver su mano acariciando la pistola, probándola...

    Ahora el revólver está en el suelo, allí cae cada función, donde  yo lo arrojo después de disparar a Yolanda.
    Ella sigue en el escenario, hace poco que  dejó de respirar.
    Los murmullos del público han ido desapareciendo. Nadie se ha dado cuenta de la tragedia. El teatro debe estar vacío, solo quedamos los de dentro.

    Alguno de nosotros avisará al Samur y a la policía... Seguro que alguien recoge la pistola después de colocarse unos guantes de látex. Es la rutina de la científica. Se dirigirá  hacia a mí...¿Podríamos  hablar con vd?- dirá.
    Y de nuevo un invisible telón caerá  sobre todos nosotros...

M. Pino 2013