26 ene. 2011

FIN



FIN

Suena el despertador, como siempre la sensación de inquietud al oirlo, el corazón palpitando rápido y la impresión de no haber dormido lo suficiente. Doy media vuelta, me tapo, cierro los ojos, cuento hasta diez despacio, disfruto de esos escasos momentos de más en la cama. Mejor me incorporo, me voy a dormir otra vez y acabaré llegando tarde. Me siento, abro los ojos un poco, parece que los párpados a esas horas todavía no tienen suficiente elasticidad. Busco con los pies las zapatillas, me las pongo, me incorporo y camino como una autómata hacia el baño. No enciendo la luz, me basta con la que entra por la ventana. Hago pis, ya puedo abrir un poco más los ojos. Abro la llave del agua de la ducha, mientras se calienta, tiro de la cisterna y me quito el pijama. Lo dejo medianamente bien doblado sobre una banqueta. Entro en la ducha, qué gusto. Podría pasarme horas allí, cierro los ojos, vuelvo a estar soñando, me relajo con el ruido que hace el agua al caer. Cierro el grifo con desgana, si sigo así llegaré tarde. Me seco, me visto. Vuelvo al baño, me miro en el espejo, tengo ojeras pero al menos los ojos ya están abiertos. Me pinto un poco, lo justo para mejorar algo el aspecto, me hago una coleta. Ya estoy lista.
Busco la bufanda, el abrigo, el bolso. Lo dejo todo en la puerta y corriendo abro la puerta de la cocina, enciendo la cafetera, mientras se calienta bebo un vaso de agua, saco una taza, el azúcar, la cucharilla, la leche de la nevera, ya puedo hacer el café. Qué bien huele, lo bebo de un trago, dejo todo en su sitio y ya, sin tiempo ni para lavarme los dientes, me pongo la ropa de abrigo, cojo el bolso y salgo corriendo de casa. Qué frío, camino rápido hacia el coche. ¿Dónde lo aparqué anoche?, creo que hacia atrás. No lo veo. Subo el brazo en alto y le doy a la llave con la esperanza de ver alguna luz en la hilera de faros que tengo ante mí. Debí dejarlo en la calle de atrás, sigo disparando con mi llavecita mientras camino, al fondo parpadea una luz Es verdad, anoche lo dejé allí.
Me meto en el coche, hace más frío todavía que en la calle, el cuerpo no me para de temblar. Arranco, miro la temperatura, -4º, no me extraña que esté helada. Echo un vistazo al reloj del coche, ya llego tarde. Enciendo la radio, noticias. Meto primera y circulo por mi barrio. Ya hay bastante tráfico pero por suerte todavía no es la hora de los colegios, así que llego sin atascos hasta la autopista. Otro vistazo al reloj del coche, quizás llegue a tiempo.
Entro en el carril de aceleración en dirección a la autopista, el sol de frente me deslumbra, casi no veo. Pongo en funcionamiento el limpiaparabrisas de un manotazo. Freno un poco, asustada, el cristal se ha puesto traslúcido. Sin pensarlo, doy al agua y entonces lo único que tengo delante es un destello, intento ver algo estirándome hacia arriba, luego hacia abajo, derecha, izquierda. Sólo ese resplandor, freno algo más pero no me atrevo a parar en seco, noto como los coches hacen temblar el mío al pasar raudos a mi lado, me pitan, no sé qué hacer, piso el freno un poco. Empiezo a temblar, no puedo mover las piernas, me quedo agarrotada. Entiendo lo que ha pasado, el cristal demasiado frío ha formado una capa de hielo al mover los limpiaparabrisas que yo he acrecentado echando agua. ¿Cómo he podido ser tan tonta?. Sólo ese gran reflejo delante, los coches que balancean a su paso el mío. He parado totalmente. Por los laterales veo pasar los coches a toda velocidad. Sigo sin ver nada enfrente. Empiezo a llorar. Oigo un chirriar de frenos. Me paralizo, sigo agarrada al volante. Algo me golpea, oigo un ruido enorme. El destello se acrecienta, ocupa todo el espacio, me ahogo en él. Después ya no siento nada. Fin.

5 comentarios:

  1. A ver qué os parece, ¿He logrado transmitir la angustia de la pobre que es consciente de lo que le va a pasar?

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  2. Joder, Ingrid...
    Cuando he empezado a leer, no lo he dudado ni un solo momento, estabas relantando cualquier mañana tuya de esta última y fría semana.
    Pero no te mueras... Simplemente no le des al agua del limpia en marcha y helando. Verdaderamente estresante.

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  3. Ingrid ,mi primer pensamiento de lo que iba a decir de tu relato era:¡Joder, Joder, Joder! Pero me lo ha jodido Lupe...Nada mas que añadir...Marisa

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  4. Si.... creo que la narración va increscendo la tensión .... la sensación de prisa y frió y la niebla en la mente y finalmente en el parabrisas....
    Ya lo decía mi madre ! vísteme despacio que tengo prisa! pero no de llegar al infierno por ahora con el que tenemos basta.

    Un abrazo

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  5. Ja, ja...Pues realmente ayer me pasó lo del cristal y me cagué de miedo sin salir del carril de aceleración, aorillándome lo posible y rezando para no darme la ostia...Por suerte no pasó nada, paré al final del carril en un sitio "no del todo malo", puse el aire caliente a tope, recé para q ningún despistado me matase y luego temblando y una vez que tenía visión, me fui a currar...
    Lo he vuelto a leer y está lleno de errores, repeticiones, etc...Creo que al ecribirlo por la tarde, me volví a poner nerviosa al recordarlo y no atiné.
    El previo es pura literatura, pero no se aleja mucho de la realidad....Es que llevo una semanita de aúpa

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