24 abr. 2010

El bosque



La primavera había llegado desatando la lujuria de los habitantes del bosque y lo peor, todos ellos se habían confabulado para hacérmelo saber.
Yo ya era viejo, hacía tiempo que no me comía una rosca y me molestaba el nuevo ciclo de vida que se abría paso a manotazos. Las flores abrían sus pétalos impúdicamente a cualquier insecto que se les acercara, los pájaros, ardillas, ciervos y especialmente los conejos no paraban, parecía que todos se habían vuelto locos. Solo pensaban en el maldito sexo. Mas de una vez me sorprendí a mi mismo ,observando semi escondido el trajín de la fauna del bosque y me aterrorizaba pensar en lo que me estaba convirtiendo, en un voyeur de tres al cuarto. Claramente esto es lo que sucedía, pues hasta llegué a hacerme mas de una paja mirando a los otros. Uno de aquellos días deambulaba sin rumbo entre los árboles cuando mi olfato me avisó de que algo bueno se acercaba, escondido entre las matas miré a lo lejos desde donde supuestamente venía el excitante y nutritivo olor. Poco a poco se fue haciendo visible una especie de punto rojo que caminaba por el sendero, pronto aquello tomó forma ¡y que forma!.. Unas piernas largas, interminables, subiendo desde unos adorables zapatos rojos hasta que desaparecían a medio muslo envueltas en una capa roja. La niña se acercaba hacia mi puesto de ojeo sin percatarse de que era observada, ella canturreaba feliz “Por el bosque yo paseo y las nalgas contoneo”
Ni que decir tiene que me puso cachondo y sin pensarlo dos veces decidí salir a su paso.
De un salto me planté frente a ella y la obligué a parar en seco.
-Dime niña ¿dónde vas tan de mañana y cargadita con tu cestita?
Ella me miró de arriba abajo y soltó
-A ti que te importa ,viejo ¡déjame pasar!
Aquello me molestó
-GR...Gr....soy el lobo Caperucita ¿No te doy miedo?..seguro que vas a ver a tu abuelita
-¿A mi abuelita?...¡quita ya!, mi abuelita está en Canarias ,con un viaje del Inserso...¿Pero como se te ocurren esas tonterías ? Y lo de Caperucita...¿Por que coño me llamas así?
Hinché el pecho y estirándome lo mas posible le dije...
-Porque en el cuento tú eres Caperucita , la protagonista ¿no te acuerdas? Oye ¿si no vas a ver a tu abuelita para quien son los bollitos y la miel de tu cestita?
-¡Pero que bollos ni que leches!, estas anticuado tío, llevo merchandysing ¿te enteras?
-Merchan...¿qué...?
-¡Jo ,que fuerte tío, ¡Objetos de venta, que van a ser!
En este punto me encontraba un poco confuso ,las contestaciones de la niña no se parecían en absoluto a las que esperaba de ella, así que decidí ir por otros derroteros...
-Caperucita...¿sabes que eres una niña muy sexy? ¡Y que bien hueles! Dime ...¿que llevas debajo de esa capa tan linda?
-Debajo de la capa yo, como Marilyn, solo me pongo unas gotas de “Chanel N.5”, ¿Qué creías?
Los pelos, junto con el resto se me pusieron como escarpias ¡Ahora entendía lo del olor! No me pude contener y le dije.
-Caperucita mira , mira lo que tengo...
-Uf ...¡vaya ridiculez!, venga quita ya , que tengo que irme.
Aquel despreció me enfureció...
-GR... Gr...¿A que no te dejo pasar?
-¿A que te doy una patada en los cojones?
Me descolocó , sencillamente no sabía que hacer...lo pensé por un momento y decidí que era mejor volver a mis marrullerías...
-Anda Caperucita no te pongas así, yo... Estoy pensando que podía acompañarte un ratito, a mi me viene bien andar para la artrosis y a ti una compañía para cruzar este bosque salvaje te hace mucha falta.
-Pues si lo que quieres es andar, vete a la casa de “Los tres cerditos” y ya verás lo que te espera allí. A mí déjame en paz.
Otra vez había conseguido sacarme de situación, empecé a pensar que me había equivocado de cuento, aun así hice un último intento.
-Vale Caperucita, te dejo ir, pero al menos dame a cambio algo; Una prenda intima, ya sabes...cualquier cosita que tengas para recordarte ,esto me consolaría mucho...
-Pero si te he dicho que no llevo...¡Jo ,que pelma! Mira toma esto.
Me ofreció un diminuto frasquito, el mas pequeño de los que llevaba en la cesta.
-Y no se lo digas a nadie...Es una muestra que solo podemos dar a los clientes preferentes de la marca que represento ¡Y tú no te encuentras entre ellos obviamente! Hala, ponte unas gotas y ya verás, cosa fina. ¡Adios Matusalén! “Por el bosque yo paseo y las nalgas contoneo”
Y se fué contoneándose. La seda de su capita emitía un suave fruc...fruc al andar y el aire picarón intentaba meterse entre sus piernas. Y quise ser aire, escalar sus muslos y en un gran remolino estallar en su pubis adolescente.
El perfume que dejó en el aire junto con mis pensamientos mas lascivos empezaron a marearme, intenté no perder la conciencia y tambaleándome fuí en busca de mi árbol preferido. Mi viejo y querido árbol, mudo testigo de la soledad de mis mas amargas horas...
Allí abrí el frasquito; “Chanel N. 5” decía. Era el olor de ella ...su aroma.
Y abrazado a mí querido árbol, di rienda suelta a mis sueños más eróticos...

1 comentario:

  1. ¡Estás desatada Marisita! Anímate a seguir colgando tus relatos, ya has visto lo fácil que es.

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