1 jun. 2010

45 y el susto de Muerte

-¡Qué susto! ¡Pero como se le ocurre aparecer así, de repente!
-Soy Muerte, 45.
-Bueno, eso ya lo sé. Si le veo la guadaña. Necesita coger peso, la noto muy delgada.
-Cosas de la abstinencia sexual.
-Los chistes los hago yo.
45 no esperaba otra cosa; pero sabía muy bien que su hora, no había llegado.
-Un poco más, y me da un ataque cardiaco. ¿A qué ha venido?
-Seré franca: a avisarle de que recibirá la visita de tres fantasmas.
-¿Uno por cada relato?
-¡Qué agudo es usted, 45!
-¿Y cuál es la razón? ¿He hecho algo malo?
-No, hombre no. Es que a sus casos le falta la pimienta de lo sobrenatural, y un poco de absurdo. Tanta lógica es fría e insípida.
-Pues mi lógica es muy fiel...
Y Muerte se desvaneció. 45 pensó que no le gustaban las mujeres que le dejaban con las palabras en la boca. Y continuó redactando su informe, mientras se descargaba de la Red, una obra de Charles Dickens.

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