18 may. 2011

Condiciones Obreras en la Unión Matinal de Trabajadores




        De nuevo estaban en aquella sala desvencijada, no les daban otra, sus reuniones tenían que ser allí, por lo que a veces parecían clandestinas, o subversivas, lo que no dejaba de ser cierto de algún modo. Ramón siempre se hacía cargo de estas convocatorias, ya se había sentado en la mesa con sus papeles sobados. Decía que era necesario pedir a todos los afiliados un esfuerzo mayor, que se implicaran más porque si no los hijosdeputa de siempre se iban a salir con la suya. Les miraba con un semblante serio, muy trabajado, parecía realmente preocupado. Qué voy a sacar yo de esta panda de alelaos, mírales, como si no les fuera con ellos. Había otro pegado a él, nervioso, que no tardó en dejar claro que él sí, que haría lo que hiciera falta, no faltaba más.
        A lo tonto, por un compromiso absurdo, Paco se había afiliado hace tres años, lo que, a cambio de casi nada, le obligaba a estar presente en este tipo de reuniones, que él odiaba. Subía en el ascensor mirando al techo, llegaba tarde. Me levanté joder me levanté y qué me dijo lo de siempre no recuerdo siempre me ocurre igual cómo es posible igual los niños su madre no su madre no ni los niños joder no repasé con Su las mates que se acuerde dios que se acuerde. Después de mirar a Ramón desde la puerta echó un vistazo general a la sala y la atravesó. Perdonad el retraso. Tuvo que molestar a algunos compañeros ya sentados. Dios mío, qué manera de perder el tiempo, si en vez de tanta cháchara nos pusiéramos a trabajar de verdad, ya verías como la empresa saldría adelante. Buscaba un sitio al fondo de la sala, y se fijó en las últimas sillas, hasta donde le siguió Marcos, su compañero de tajo. A pesar de todo, Paco trataba de colaborar si no le fastidiaban demasiado. Después de tomar asiento miró ansioso el reloj. No era ni siquiera natural, pero se quedó inerte en esa posición, mirándose la muñeca del reloj barato. Por qué que alguien me diga por qué quién dice eso por qué Mouriño qué cabrón ayer por qué eso digo yo por qué Ya la he liao no me acuerdo no sé dónde tengo la cabeza tienes que hacer algo tío Lo tenía claro ya lo había decidido pero otra vez siempre igual Paco te la estás jugando Paco te la estás jugando Y yo aquí y sin acordarme pero ni idea y seguro que me lo ha dicho porque me lo ha dicho que no se me olvidara. Marcos le tocó en el brazo, izó la vista y al ver a todos él también levanto la mano. Algo había que votar, cómo no. Siempre es que desde niño mamá me acuerdo Fran dónde tienes la cabeza te lo he dicho tres veces y como si nada y cuando me dejaba al Raqui atado durante el partido y caía al llegar a casa toda la vida igual joder. De repente, se sobresaltó. Ramón había dado un golpe en la mesa después de ponerse de pie para hacer énfasis en lo que decía, que reaccionaran, que las cosas estaban muy mal, que iban a proponer un plan de recortes a lo bestia y muchos se iban a ir a la puta calle. Ahora era lo que nos faltaba, dijo echando la cabeza hacia atrás. ¿El médico? no el médico fue ayer ella la llevó  es que no me acuerdo ni puta idea soy un auténtico gili­pollas me la estoy jugando y nada que no por qué a uno le vienen siempre los problemas juntos que si en casa que si las matemáticas que si la fábrica dios Cagüenlaputa.
        Su compañero le volvió a tocar el brazo, venga Paco, qué dices, anímate. Que sí, que sí, dijo Paco como un resorte, me parece bien. Ramón, desde el otro lado de la sala, inició un forzado aplauso que todos siguieron como peleles. Así me gusta Paco, que ayudemos, el listo del grupo se va a encargar de preparar el mensaje de la manifestación, como de media hora, algo radical Paco, ya sabes, pero también a los sentimientos, como tú sabes, nos los vamos a llevar de calle, ya lo verás. Con rapidez, no sea que cambiara de opinión, cogió los papeles manidos de la mesa y dio por concluida la reunión, les dijo que la lucha la iban a ganar. Todos se levantaron. Paco se mezcló con los demás buscando la salida, mientras algunos le palmeaban la espalda. Muy bien, Paco, muy bien. Cagüenlaputa cómo es posible si es que soy gilipollas si es que dejadme en paz que me tenéis hasta los cojones y no sé qué va a pasar ya la he cagao que sí que sí que me parece bien seré gilipollas ya verás.

2 comentarios:

  1. Hola amigos. Lo dicho. Mi texto del monólogo interior del otro día. Perdonad si es un poco largo. Hubo una discusión sobre mi uso de los signos de puntuación, pero qué le vamos a hacer, cada uno escribe como le sale. Pero no os preocupéis, ya asumo que muchos lectores me mandará a freir puñetas, y no solo por mi puntuación...

    ResponderEliminar
  2. Hola, Jose,
    pues conmigo te equivocas, lo he releído y me parece estupendo. Por otra parte, si eliminas las comas en el monólogo interior del prota, incluso ganaría más. O, por ejemplo, fundir el discurso breve del narrador con la mente caótica de tu personaje, por cierto, muy bien definido, y dejar que lo averiguemos nosotros.
    100 puntos para Jose. Un saludo.

    ResponderEliminar