19 may. 2011

IRONÍA

¡Tiene gracia! Me mandan escribir un relato, que por lo menos haga esbozar una sonrisa, ¡yo que soy tan sosa! No sé qué puedo contar.
Me iré a Misa, e invocaré a los dioses para que el cura tropiece con las faldas y zas, se caiga. ¿Se reirían los asistentes? Y el cura ¿cuál sería su reacción tirado en el suelo boca abajo y mirando de un lado a otro para asegurarse de que no lo han visto? No, esto no lo haré, me parece una maldad y una falta de respeto.
Hay veces que te sale una sonrisa cuando ves a un anciano que con su frágil mano intenta llevarse la cuchara a la boca sin conseguirlo, esto sería una sonrisa llena de ternura.
También nos reímos cuando nos hacen cosquillas, pero claro, ¡no me voy a poner a hacer cosquillas a los compañeros! No, esto tampoco me sirve.
Este pequeño David de ojos grandes, me lo ha puesto muy difícil.
Si yo fuera capaz de hacer reír, de verdad, sería una ironía.

2 comentarios:

  1. Hacer sonreir es mas tierno que hacer reir...a cada cual lo suyo, lo tuyo es la ternura y eso es muy bonito. Para hacer reir ya tenemos a los politicos...aunque a veces nos entren ganas de llorar cada vez que los vemos u oimos...Marisa

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  2. Maribel,
    ¿Puedes volver a narrar la historia, pero como un monólogo, que ya lo es, pero acentuando la situación del sacerdote, de manera absurda y surrealista? Es una sugerencia.
    Un abrazo.

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