18 mar. 2010

A ÍTACA EN SUEÑOS


Yo, soñador, penitente del sueño,
movido por los vientos de Morfeo
pongo rumbo a Ítaca
a barlovento mis ilusiones y esperanzas,
mis temores y miedos a sotavento.

Yo, soñador, catapultado
por mis fantasías y anhelos: me confieso
en este onírico viaje
amé y disfruté de las más bellas mujeres,
combatí y vencí a hidras y dragones,
exprimí y me embriagué de néctares y perfumes
conocí todos los secretos del Universo.
Soñé que vivía. No me arrepiento.

El sueño es mi sitio. Mi terreno. Planeta
sin ataduras ni dueños. La Libertad
es su atmósfera y la Justicia su suelo.
En él cuando emprendo un viaje,
la felicidad me sale al camino,
voy a Ítaca en Metro
y en bici a mis excursiones sin destino.
No hay fronteras, aduanas ni peajes
Llego y vuelvo, cómo y cuando quiero.

Pero no todo es perfecto.
A veces sueño que estoy soñando
con mi nave adentrándose
en las oscuras aguas del sueño eterno,
mi Odisea parece finalizar…

Más si nací para soñar,
¿es mi vida sólo un sueño?,
¿la muerte una contradicción?
¿o los sueños Vida y Muerte son?

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