24 may. 2010

Quedaba... Paris


Rick cogía el cigarrillo con chulería. Lo agarraba con el índice y el pulgar, aunque su especialidad era hablar con él entre los labios. La exhalación del humo creaba a su alrededor una cortina que difuminaba su imagen. Parecía un tipo duro.
Esa noche, como era su costumbre, Rick fumaba y bebía apoyado en la barra del bar donde tocaba Sam. Una vez más sonaba “As Time Goes By “ La penumbra del local y el halo del ambiente se difuminaron cuando ella apareció. Tan bella y elegante como la recordaba. Ilsa se acercó a la barra y le quitó el cigarrillo de los labios. Dio una calada y echando el humo a la cara de Rick, con infinita sensualidad, le dijo:
“Nos vamos a París”

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