23 may. 2010

Rubia inspiración


La mujer de la foto sonreía y me miraba, desde cualquier ángulo, me miraba. Parecía un retrato más, pero al entrar en la exposición, me sentí atraído.

- ¿Cuánto cuesta? Pregunté.

- ­ Cien dólares. Me respondió el galerista.

No lo dudé, me lo llevé.

Cuando llegué a Madrid coloqué la foto sobre mi mesa, junto al ordenador. El viaje a Nueva York había resultado muy productivo, Encontré mi inspiración.

Hoy han llamado a la puerta y al abrir… ¡Allí estaba! ¡Era ella! Tan rubia y con ese pícaro lunar tan sexy…

- ¿Estoy soñando?

- ¡No querido! Estás muerto.

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